Fragmento / 17 de mayo de 2026
Girasoles
En algún momento me perdí, quizás entre tantas veces que quise decirte lo que siento. Me encontré riendo entre tantas llamadas, tantos mensajes; cuando nos volvimos a ver, ahí me di cuenta de que me había vuelto a encontrar para no querer volverte a perder.
Me dijiste honorable. Me reía y te repetía que soy un caballero. No puedo anteponer mi deseo ante tu felicidad, pero cuando te sonreís… por Dios, cómo me duele y cómo me ponés de rodillas cada uno de mis principios. Ya no tengo 21 ni 22, tengo 31 para 32. Me escapé tantas veces de vos que el dolor que tengo hace que me replantee años de vida.
Siempre te busqué entre personas, sonrisas, entre charlas, pieles ajenas que me juraban que la vida es esta, pero entendí que yo no quiero esta vida. Ya no quiero esta vida sin vos en ella. Ya no quiero escaparme ni poner un freno; quiero saltar y, si muero en el intento, al menos habré intentado.
Un último cartucho de tinta que uso para demostrar que la vida empieza a dibujarse a partir de tu media sonrisa, con la forma de tus ojos que me hacen querer romper principios, con tu voz que me llena de éxtasis y paz al mismo tiempo. Si te reís, yo río; si llorás, yo muero por abrazarte y besarte la frente, decirte que ningún dolor es eterno y que todo va a estar bien. Que sé que, aunque puedas sola, yo no quiero dejarte sola. No quiero dejarte surcando ningún huracán, enfrentando avernos infinitos.
Quiero que cualquier silla donde te sientes sea cómoda mientras pueda tomarte de la mano y que sepas que nunca estás sola. Me gustaría convertirme en el refugio donde siempre encuentres un hogar, aunque sé que podría ser imposible; muero cada segundo por serlo.
Me dijiste que tus flores son los jazmines y los girasoles. Me encantaría que mi hogar huela a jazmines todos los días y que siempre esté buscando el sol como los girasoles. Mi sol es tu sonrisa y tus ojos cuando los achinás.
La vida da mil vueltas. Quizás mañana ya no me quieras ver, quizás no tenga lo suficiente, quizás tu vida siga su curso y todo se acomode sin que yo sea parte. Pero aunque la vida siga su curso y nuestros caminos jamás se crucen de otra manera, voy a seguir velando cada día, como hace tantos años, porque seas feliz; por verte bailando en la cima como siempre te imaginé, por verte sonriendo aunque yo no esté, aunque yo no sea.
Y quizás eso sea el amor. Quizás ese sea mi destino: cuidarte aunque no esté presente, pensarte y buscarte en mil vidas, simplemente para cuidarte en cada una mientras seas feliz